¡Legalicemos la inseguridad!
Pues la única seguridad que tengo
es que voy, vas, vamos
directo al patio silencioso aquel.
Lo que no sé es cuándo.
Por eso soy precavida.
Y cacareando partió atrás tuyo
a decirte que fueras honesto,
que no te metieras en embrollos,
que no te seduzcan los manjares
de la penumbra de la vida.
¡NO! ¡NO! y ¡NO!
¡¿Qué peor que vivir privado?!
No dejes de reportarte
Ni de cruzar el umbral de mi puerta
ni de escuchar las cátedras.
No dejes de escuchar al mandinga
con su sutil y suave voz
No te dejes comer por sábanas calientes NN
Ni inyectarte la dosis de sinsentidos
No te tomes hasta las molestias
Ni me veas borrosa
Recapitulando: te quiero.
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