Pasa que quise adquirir un auto.
Sí, porque ya me había aburrido de andar a pata y en micro...ah, sí. Y el metro.
Bueno, como te contaba, me compré un auto para esos efectos de lata.
Y bueno, en la mañana bajé muy rápido, llegué a la oficina y muy bien, de hecho me ahorré tiempo en comparación a lo que me demoraba antes en metro.
Ya estaba cansado igual en la oficina, en mis ojos yacía un peso similar al de un elefante, así que resolví irme. Pesqué el auto y cuando intenté subir a mi casa en medio de ese taco que me cobró dos horas y media de mi vida, me dije: "¿Por qué hay tanta gente imbécil circulando en auto?"
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