Tengo ganas de escribir algo
pero la verguenza no me deja
Tengo ganas de escribir en un cuaderno
pero mientras dure el proceso de cambio de casa
no veré nada que se parezca a una hoja de mis queridos cuadernos
Tengo ganas de poder decir que la vida es buena
pero los avatares me hacen pensar lo contrario
Tengo ganas de tener plata y viajar a tal país
pero tengo los bolsillos apolillados.
De hecho me dicen "el volantín de cuero":
nunca me rajo con nada
Tengo ganas de regalar ósculos melindrosos
pero esta cultura de mierda me priva de todo impulso
Tengo ganas de tener ganas
pero simplemente no tengo ganas
No tengo ganas de estar mal
por eso estoy bien
No tengo ganas de que los demás estén mal
sin embargo algunos lo están
No tengo ganas de contrariarlos
pero tengo que cuidarlos
Tengo ganas de no cuidarlos como si fueran bebés
sino de que se controlen solos como adultos que son
Tengo ganas de que la gente madure
pero no le puedo pedir más al cielo
si a la ésta le salieron las muelas del juicio a los 36
Tengo ganas de que ella esté bien
pero no a costa del piélago mendaz en el que se está hundiendo
Tengo ganas de que todos me lean
pero tengo la sospecha de que nadie entiende
Tengo. Y bastante.
Pero tengo ganas de objetarlo todo
Tengo ganas de tener ganas de terminar esto
Pero siento que tengo tanto más que decir
aunque para los demás esto no diga nada.
Tengo ganas y lo voy a hacer
Y lo hago
Y lo hice
Y espero que la cosecha sea buena
PD: No están obligados a entender, se respeta la libre interpretación
Tengo ganas y no me las quita nadie
ResponderEliminarMe las quito sola por miedo a que se vayan.
Tengo ganas de echarlas antes de que me dejen.
Tengo ganas de esas que no se levantan por la mañana.
Y después todo cambia y las ganas se me pierden.
Y después todo cambia y las ganas se me duermen.
Y después todas las ganas desaparecen y ya no tengo ganas de nada.
Porque estan las ganas de viajar, de volar y soñar.
Porque estan las ganas, pero estas no avanzan.
Porque las tengo, pero se reducen a solo ganas.
Tengo las ganas, bien escondidas,
gritan arto, pero no se escuchan.
Tengo las ganas, que se escapan,
y termino yo sin ganas persiquiéndolas.
Tengo las ganas, pero las ganas no me tienen a mi.