lunes, 5 de octubre de 2015

Un verano en la playa

Es tarde y mañana hay mucho que hacer, estoy en medio de un cambio de casa y terminando el Informe de lo que serìa "mi primera pega como sociòloga", pero m'importa un hoyo. Mañana hay que madrugar pero necesitaba este espacio para, entre tanto estrès y mierdas, reirme de alguna de las tantas estupideces tragicòmicas que me pasan en la vida. Màs encima estoy escribiendo desde un computador que no es mìo y màs encima es un Mac, asì que los tildes me salen pokemones, pero pìíícOh.

Hoy vengo a contarles parte de lo que fue mi verano 2014. Sì. Un lindo verano en que conocì parte del litoral central que no conocìa, una bella oportunidad para hacerlo.
Porque sì, los veranos estàn cada vez màs calurosos en Chile y es de imbècil quedarse en Santiago cuando tienes una invitaciòn a la playa, donde la corriente de Humboldt te abraza (o abrasa?) con su manto fresco, lo que definitivamente es màs agradable que quedarse en la Gran Capital.

Recibì un llamado de Maxi (mi pololo) invitàndome a la casa de veraneo familiar en Punta de Tralca-El Quisco. Habìa ido el año anterior y habìa sido una buena experiencia, por lo que sin vacilar dije que bueno. 
Comprè un pasaje en bus. Eran las 10:00 am y yo estaba parada en el andèn 41 del terminal Usach esperando que mi bus, con hora de salida a las 10:00 hrs., llegara para abordarlo. Por esas cosas de la chilenidad, el bus llegò a las 12:00 y a mi me rugìa la tripa. De mal humor, me subì al bus esperando llegar luego para sentarme en la tan preciada mesa del almuerzo. 
Tipo 14:00 hrs lleguè al terminal de El Quisco y estaban mi pololo y su papà esperàndome. Recibieron mis maletas y nos subimos al auto. Almorcè, se me repuso el humor y volvì a ser el encanto de persona que soy. 

Quienes me conocen sabràn que luzco asì cuando tengo hambre
Pasaron los dìas y yo me sentìa una veraneante màs de los balnearios de la zona central. Ya me importaba una raja (literalmente) andar con bikini-colaless entre los bañistas, pues era una gran oportunidad para broncearme y no la perderìa por andar pensando que me iba a ver la tía abuela del Alberto (mi perro).

Uno de esos dìas Maxi me dijo que querìa llevarme a conocer Tunquèn. Yo no conocìa este lugar pero sabìa que la gente de buena familia iba para allà. Como yo soy tan bien nacida dije "ok, yo merezco conocer ese lugar antes de cumplir los veinticinco años" y un buen dìa partimos para allà. Mi suegro nos dejò en un camino y luego nosotros le echamos para adelante. Era un dìa nublado y mi cabeza concluyò "nubes = sombra = frìo = no-sol = los rayos ultravioleta no existen por hoy". Por tanto era el dìa perfecto no solo para broncear mi blanco y poco expuesto trasero, sino que tambièn hacer topless. La bella playa de Tunquèn estaba realmente desierta, por lo que nadie me verìa haciendo de las mìas. 

Dèjenme adivinar ¿creen que la parte divertida de esta historia tiene que ver con desnudez frente a otras personas? bueno, dèjenme decirles que ADIVINARON. Sin embargo temo que la parte que uds. piensan que viene pues... no va a pasar en esta parte de la historia.

Bàsicamente ME EMPLEOTÈ y me pasèe en pelota o semi-en-pelota por todo Tunquèn, sin importar los escasos pescadores, gaviotas o granitos de arena que andaban dando vueltas por ahì. De pronto decidì que el momento habìa llegado: habìa que dormirse una siestecita de guataca al sol, lo cual es una de las obligaciones de todo veraneante. Y lo hice. Y SIN BLOQUEADOR, pues era un dìa nublado y por eso no me iba a quemar, porque las nubes indicaban obviamente que en cualquier momento se largaba a llover.

Parece que a alguien le faltò leer más de esto ...
Pucha pero nunca lloviò, mis conocimientos meteorològicos habían fallado por esta vez. Y bueno, despertamos de la siesta y nos pusimos a caminar sin rumbo hasta que llegamos cerca de Algarrobo. Pasamos por unas playas preciosas, con unas rocas tremendas en la orilla, y hasta vi una culebra (segùn yo era una pitòn pero le bailè y no bailò a mi ritmo asì que era una culebra). Caminamos como tres horas a plena nube, no habìa ningùn indicio de que el sol iba a salir, asì que nada de echarse protector solar (porque, por lo demàs, no habìamos llevado) y echèmosle para adelante no màs, que està buena la caminata. De pronto llegamos a un lugar cuyo nombre no recuerdo ahora y fue como "se està haciendo tarde, volvamos a la casa". No supe lo longi que habìa sido hasta que intentè sentarme en un asiento de la micro y quise llorar del dolor: mis pobres cachetitos y piernas habìan sido engañados por las nubes y quemados de manera cruel y malintencionada. 

¡Malas! ¡Nunca las perdonaré!
Ante este escenario comencé a alarmarme y le preguntè a Maxi de què color tenìa las piernas y me dijo "color cangrejo cocìo moreteao" por lo tanto rojo y morado. Como este color de piel es tan normal mantuve la calma (a pesar de que me dolìa màs que la chucha), pasamos al supermercado para comprar las cosas para hacerle a la familia la tan prometida cena que les habìa dicho que harìa, y volvimos a casa. 

La familia de Maxi es bastante preocupada, así que en vez de preguntarme de dònde había sacado ese bello y fascinante bronceado hawaiiano me dijeron "Manecita, estàs muy quemada! Echese algo! Le duele?" y yo "NAAAA SI ESTOY BIEN (mentira)", y pensaba "por qué se preocupan tanto si està todo normal" mientras me sujetaba la piel porque se me estaba quebrando y me amenazaba con hacerme desaparecer tornàndome en polvo rojo-morado. 

Me di la ducha más difícil de mi vida y estando allí me di cuenta de que no eran solo mis cachetes y mis piernas los afectados, sino que TODO MI CUERPO, incluyendo piel debajo de las uñas, párpados, lóbulo de la oreja, fosas nasales y entrañas. Las gotas eran cuchillos en mi piel y aunque apagara la ducha el dolor seguía ahí. Fue el momento en que dije "parece que estoy un poco cagada ¿no?". Necesitaba ponerme la ropa más ligera posible, por lo que le pedí a Maxi un pantalón de buzo y un polerón. Al momento de optar por ropa interior pensé "lo que tenga menor género y me quede lo más grande posible". El resultado: un colaless avon que me regaló mi tía pensando que yo era más culona de lo que realmente era, de color lila satinado y con delicadas y coquetas aplicaciones de encaje en color naranjo pastel. No estaba mal pensando en que, a pesar del dolor y todo, al día siguiente era el Dia de San Valentín, único día en el año en que es socialmente aceptable usar esas ropas para seducir.
Una vez vestida intenté sentarme en la mesa para tomar once y fue un suplicio permanecer sentada más de diez segundos. Intentaba acomodarme pero nada servia: al parecer estaba totalmente rostizada. Ante tal desesperante escenario decidí que no tenía nada mejor que hacer que ir a acostarme y tomar muchísima agua (lástima que no había llevado mis "nohagaiweácetamol"), y esperar que el dolor pasara con los días. Me dejé llevar por el sueño con la esperanza de amanecer de color normal al día siguiente y descubrir que todo había sido un sueño.

Claramente dormí como el orto porque cualquier posición que me implicara a mi de por medio se volvía dolorosa. Quería morir momentáneamente y lamentaba tener activo mi esfinter, pues pararse para ir al baño era una tarea difícil. Evité ir al baño durante toda la noche, hasta que a la mañana siguiente, tras despertarme con un llamado telefónico de mi papá, decidí que era el momento de ir. Cuando me enderecé sentí dolor porque la sangre me llegó con mayor fuerza de gravedad a las distintas partes de mi cuerpo. Pero cuando me paré sentí a mis extremidades agrietarse y separarse de manera muy poco piola. pensé que al mirar mis piernas ríos de sangre chorrearían, pero en vez de eso veía a mis piernas rojas a través de las cuales se notaba el ritmo del corazón bombeando sangre. Sentí uno de los peores dolores que he sentido en mi vida. Pero si no iba al baño me iba a mear así que fui.

Cuando iba a entrar al baño me encontré con la Güeli (la abuela de Maxi), quien estaba sacando la basura de allí. Le dije que necesitaba usar el baño con algo de urgencia (sólo había un baño), por lo que se apuró y me dejó cerrar la puerta para poder encontrarme íntimamente y a solas con mi pipí. Cuando cerré la puerta sentí que mis huesos se ablandaron y que se me hacía dificil mantenerme en pie. Como me estaba haciendo pipí me olvidé rápidamente de este pensamiento y seguí con lo que iba a hacer. Maxi me había prestado su pantalón de buzo para dormir porque era más holgado que las calzas mega stretch que había llevado yo de pijama, y me bajé lenta y controladamente los pantalones para evitar cualquier roce que me hiciera chillar como animal moribundo. Todo resultó como quería, salvo porque ahora sentía que mis huesos eran de chicle y que mi postura erguida iba colapsando con el paso de cada segundo. En ese momento me puse a tiritar y a caer encima de lo que fuera que tenía al frente, mientras trataba de sentarme en el water para terminar la tarea que había comenzado. En eso sentí unos golpes en la puerta. Era la Güeli, quién me preguntó si me iba a duchar para en ese caso prenderme el calefont. Mi estado era tal que no era capaz de articular ni una palabra, por lo que en mi digno estado le abrí la puerta, con la mirada perdida, tiritando, a punto de caerme de bruces y con ella en el camino. Ah! Y con los pantalones Y MI COLALESS AVON CON DELICADAS Y COQUETAS APLICACIONES DE ENCAJE NARANJO PASTEL abajo mientras me meaba, pues no alcancé a sentarme en el water.

(Feliz día de San Valentin)

Paréntesis: ¿conocen el mecanismo que tienen los perros para marcar un territorio como símbolo de que ese lugar les pertenece? Bueno, solo quiero aclarar que NO FUE ESO LO QUE QUERÍA HACERLE A LA GÜELI. 

Desde hoy, mis queridxs amigxs, saben que hacerse pipí encima de personas y/o cosas no es propio de los perros no más.
Me empecé a desvanecer encima de una persona mayor de 85 años mientras me sujetaba con sus fuertes brazos que evidenciaban su formación como educadora física mientras me preguntaba "Mane ¿qué te pasa?". Miró el charco que había dejado debajo mío y de ella y me preguntó "¿te hiciste pipí?" y yo con cuea asentí. Comenzó a pedir ayuda y llegó mi suegra, y entre las dos me llevaron a la cama donde yo estaba durmiendo. Hay que anotar el detalle de que, mientras me arrastraban, yo seguía con los pantalones y colaless abajo y meada, mientras mis cuñados miraban con curiosidad desde el fondo del pasillo. SÍ, UNA VERGUENZA MÁS PARA MI HISTORIAL. 
No, no es tu tío curao pal 18. Soy yo. 


Maxi dormía raja y no se había enterado de nada de esto, hasta que me entraron a la pieza donde dormíamos para acostarme en la cama y subirme los pies a un ángulo de noventa grados para que me bajaran las revoluciones. No sé en qué momento alguien fue a buscar una cucharada de sal y azúcar y me las pusieron debajo de la lengua para que me bajaran más rápido las revoluciones. Estaban todas las mujeres de la familia + Maxi al rededor mío y yo no entendía qué mierda estaba pasando, hasta que caí en la cuenta de que estaba semiempelota con una cucharada de sal y azúcar abajo de la lengua y meada entera. Comprendí que mi irresponsabilidad de no usar y ni siquiera pensar en llevar bloqueador había llegado más lejos de lo que pensé que podría llegar, y por longi me tuve que quedar como 5 días en cama sin poder moverme. Por lo demás, la súper comida que le había prometido a la familia tuve que hacerla con una cuchara de palo en la mano y aloe vera en la otra, cuidando de no desmayarme encima del horno. 

Entre los sucesos que ocurrieron a causa de este gran fail, se encuentran:

1) Haber tenido que estar acostada cinco días sin casi moverme
2) En el tercer día haber tenido (y haber querido) levantar el poto para ir al concierto de Transatlantic, para el que teníamos entradas desde hace tiempo, y tener que pedir compasión al guardia para que me dejara entrar con mi cojín para poto quemado, botella de agua de tres litros y cantidad de blistik nivel voy a vender adentro del teatro caupolican
3) Almuerzo familiar con mi mamá, la típica foto de las tres hermanitas y yo con cuea pudiendo sonreir y mi mamá diciendo "te queda bien ese tono de piel".
4) El convencimiento por parte de al tìa de Maxi de que definitivamente estaba embarazada, con "felicitaciones para los tres" incluida.

¿Por què chucha no existe Pepe Grillo en la vida real?

Agradecimientos: a mi amiga Anaïs Darsenz, quién al poco tiempo de ocurrida la historia me pidiò escribirla en el blog. Ante tan ignominiosa solicitud decidí enojarme con ella porque no era empática con su pobre amiga que la había pasado tan mal. Lo de que no era motivo de risa me duró hasta que tuve que ponerme creativa.

martes, 19 de mayo de 2015

Esta columna va a ser corta: quiero hablar sobre por qué justificamos todo en razón de cómo nos sirve o cómo nos es útil.
En el verano una amiga se hizo un tatuaje en su brazo. Yo sabía que su papá no era un gran fan de los tatuajes, y por esas cosas de la vida me tocó verlo en uno de esos días del verano. Yo no veía a mi amiga hace un tiempo, y a través de él (su papá) me enteré que se había hecho el tatuaje. Sorprendida dije "Ah qué buena! y qué se hizo?" y él contestó "una araucaria" y yo "ah, qué lindo!" y él refunfuñó un poco y dijo que no entendía por qué la gente se tatuaba, si no les servía de nada. "Cuál es la utilidad que tiene tener un dibujo imborrable en la piel?" se preguntaba él. Y esto fue motivo para que me pegara una vez más una reflexión acerca de por qué queremos justificar cosas que finalmente se tratan de GUSTOS con el parámetro de la UTILIDAD. Pareciera que a veces hemos perdido el norte sobre qué significa hacer algo por gusto y que, finalmente, sólo respondemos al deber, a las tareas, y a lo que nos sirve o contribuye para cumplir esas tareas de mejor forma. Creo que en esa ocasión le dije "pero tío, es como cuando usted se come un asado. por qué se lo come?" y dijo "porque me gusta la carne" y le dije "ya po, es lo mismo, porque usted no se come el asado porque le sirve". Y fue como "hmm..es verdad". Pero de todos modos me llama la atención esa posición de la utilidad (entendida como "de qué forma ésto me es útil para llegar a una meta"), porque también alguien podría tratar de justificar su gusto por algo porque le sirve: es como la gente que dice que come carne porque es una gran fuente de vitamina b12 y de proteínas, cuando en realidad eso es solo un accesorio y la razón de fondo es porque les gusta, lo encuentran rico, reúne a los amigos y/o a la familia, etc...
Eso. No quiero perder nunca de vista que no está mal darse gustos y no tener ni que dar explicaciones por eso :3

jueves, 14 de mayo de 2015

Al borde del absurdo absoluto

Vivo en Chile. Mi carnet dice que soy de nacionalidad "chilena". 
Hoy es un día triste para los estudiantes de Chile: mataron a dos compañeros que marchaban por la educación en Valparaíso.


Estoy triste. Estoy apenada. Tengo rabia. Esto llegó al punto que le puede pasar a cualquiera. Las personas han llegado al punto de que todo es justificable cuando se le chanta el calificativo de "delincuente" a otra persona. Tratamos de buscar esa quinta para que nos sirva para justificar por qué mataron a esos compañeros. Pero adivinen qué: estos chicos no tienen antecedentes delictuales. Bueno ¿y si los tuvieran? ¿acaso eso los hace merecedores de la muerte? ¿por qué queremos matar al delincuente? ¿qué chucha nos está pasando?

Me da pena que la sociedad del país donde vivo piense y diga cosas como esta:


"LA GENTE COMIENZA A AUTODEFENDERSE ANTE LAS TURBAS SIN CONTROL....."

"Estaba protegiendo su propiedad, la solución para la delincuencia es matar a estos vándalos. Muertos ya no vuelven a delinquir"

"Las blancas palomas se fueron al cielo...."

"DE ALGUNA MANERA DEBEN PAGAR LOS FASCINEROSOS QUE RAYAN LA CIUDAD"

¿En qué hemos fallado como sociedad? ¿Cómo mierda podemos pensar así? En Chile es muy corriente que los medios de comunicación criminalicen a los movimientos sociales, pero esto es una muestra evidente del efecto que esto ha tenido en nuestra sociedad, al punto que somos capaces de justificar hasta los actos más monstruosos amparándonos en que el otro es un delincuente.

Pobre y tristes hueonxs

Más encima ahora he visto comentarios que dicen "el tipo que les disparó tampoco era decente, de hecho era un narco, por lo tanto estaba loco y merece morir" ¿qué tal si no hubiese sido ese el caso? ¿No lo vamos a juzgar? No sé dónde mierda tenemos puestas las prioridades, pero este es el mal más triste de nuestra sociedad: desconocer al otro, criminalizar las luchas, matar porque se lo advertí. Esto no tiene que ver con el ataque a la propiedad privada: sé que a (casi) todos nos cuesta tener nuestras cosas y por eso las cuidamos. Esto se trata de prepotencia, de pensar que el otro merece morir porque es un delincuente y yo soy decente; porque ella es una guatona reculiá que no se cuida y yo soy estupenda y sana; porque la otra es una maraca y yo un hombre con autoridad; porque tú eri un pollo chico flacuchento y yo el macho recio capaz de encajarle un combo en el hocico a cualquiera que se quiera pasar de listo conmigo; porque vo eri fea y yo linda; porque tu cagada de auto no se compara con lo distinguido del mío; porque el otro es un flaite ordinario picante y yo alguien de clase que le ha costado tener las cosas en la vida, alguien de bien, en fin: porque soy moralmente mejor y más merecedor de vida que la persona que tengo enfrente. 

Manifestarse no es malo. No dejemos de manifestarnos por esto. Arriba las y los que luchamos día a día por enseñar a querernos más individual y societalmente. Abajo estas actitudes prepotentes dignas de monstruos que ni siquiera existen en las historietas.

Arriba Diego y Exequiel. Arriba lxs estudiantes.

PD: dejo una canción cuya letra me parece muy adecuada para la ocasión.

https://www.youtube.com/watch?v=yqgFUQcZ3Bw

No cambiaré
Mi destino es resistir
Esta civilización
De poder y de ambición
No cambiaré
Porque no puedo ya vivir
Engañado, solo, esclavo,
Triste y sin amor
De ti aprendí hermano
Querido indio de aquí
De ti aprendi yo 
A resistir cruel opresión
No cambiaré
Mi destino es resistir
Esta civilización
De poder y de ambición
No cambiaré 
Porque no puedo ya vivir
Engañado, solo, esclavo,
Triste y sin amor
No me importa el hambre,
Ni la cárcel ni el dolor
Soy un hombre y no una pieza más
de esta cuestión
Indio hermano 
Tu me has ayudado a revivir
En mi pecho la llama
de la liberación.

martes, 12 de mayo de 2015

Conque querías vivir sola...

Cuando era chica me gustaba MUCHO escribir. Escribía casi todos los días, y no bastaba con diario de vida, sino que también tenía croqueras en donde dibujaba lo que me parecía el mundo y en donde además, a través de la prosa, escribía sobre qué me parecía el mundo. Pienso que haber adoptado ese mecanismo de escribirlo todo respondía en gran parte a que en mi vida estaban pasando muchas cosas y a pesar de que tenía buenas amigas nunca sentí que entendieran del todo sobre lo que les hablaba, sobre lo que significaba para mí lo que estaba viviendo.
En fin. Escribía harto. Y muchas veces se debía al descontento que sentía viviendo con mi mamá. 
Hace poco, en unas circunstancias que ya mencionaré, me encontré con una de estas croqueras. Había una página en la que, luego de haber expresado mi rabia por un motivo en particular, venía la siguiente leyenda e ilustración:


Ok. Ahora les cuento en qué contexto me encontré con esta croquera: aquel fin de semana yo me estaba cambiando de casa y...¿adivinen para qué? para vivir SOLA, SOLA, SOLA, SIN NADIE, PERO ABSOLUTAMENTE NADIE A MI LADO, NI MIS AMIGOS, NI MI FAMILIA, NI ANIMALES, NADA DE ESO. SOLO PLANTAS MÚSICA, LIBROS Y YO. Y me da demasiada risa darme cuenta de que este deseo se cumplió sin quererlo. De hecho el único ser vivo aparte de mi que habita en esta casa son mis plantas, y los adornos consisten principalmente en cds, vinilos y libros ajajajajajajaj.
Bueno, pero poniéndome un poco más seria, me causa risa porque creo que la imagen mental que en ese momento tenía sobre la idea de "vivir sola" era NADA que ver con lo que hubiese pasado si en ese momento una catapulta mágica me hubiese arrojado a una casa donde no habitaran más que plantas, libros y cds. Me habría querido ver en esas. En aquella época realmente no sabía hacer NADA en mi casa, ni lavar ropa, no pasaba la aspiradora, no lavaba la loza que usaba, ES MÁS tenía la ilustrísima costumbre de tomar líquidos en vasos y después dejarlos nada más ni nada menos que en el suelo, para que después mi mamá llegara raja de la pega y en el camino a recostarse en su cama le diera el clásico puntapié al vaso que yo había dejado en la mitad del pasillo (sí, me sentaba en la mitad del pasillo porque había una calientita estufa al lado de la cual hibernaba) recibiendo así mi una de mis reprimendas diarias por no colaborar absolutamente nada en el trabajo doméstico. 
No, pero en serio. Con lo nada de conocimientos que tenía en esa época, probablemente no habría sabido que el papel higiénico se obtenía en los supermercados, por lo que habría usado las hojas de los libros para aquellos fines, probablemente también hubiese esperado que al instalarme a hablarle a un gomero éste automáticamente se transformaría en una nana que me haría el aseo de toda la casa y me dejaría la camita tan estirada y bien hecha como lo hacía mi mamá, al más puro estilo de que rebote la moneda en la sábana. Es más que seguro que me habría muerto esperando a que eso ocurriera.
Voy a contar un episodio altamente patético: una vez, en esa misma época, quise calentarme un plato de comida. Y como era pajera decidí hacerlo en el microondas. Imaginemos que se trataba de un plato de porotos: saqué el plato de porotos del refri, le saqué el papelito de plástico que lo cubría y protegía de los malos olores del refri, saqué una cuchara para pegarle una revuelta a los porotos porque ya tenían una capita seca en la superficie, y PUM pa adentro (del microondas). Mientras esperaba sentada en el pasillo a que mi delicioso platillo estuviese listo, empecé a sentir olor a quemado. Cuando caché que el olor era lo bastante crítico como pa mover la raja del piso del pasillo agarré una nalga con cada mano y me puse de pie para ir a ver qué estaba pasando con mi plato. Cuando me paré frente al microondas no entendí nada: mi comida estaba EN LLAMAS.



No entendía qué era lo que estaba pasando. Cuando abrí el microondas me di cuenta de que nunca saqué la cuchara con la que había revuelto el contenido del plato, y eso era lo que había provocado el mini-incendio.

A pesar de que hace un año atrás no tenía intenciones de irme a vivir sola, de todas formas se me debiera haber vedado esa opción: una vez mis buenas intenciones con en planeta llegaron tan lejos que, con el objetivo de ahorrar agua, me quise hacer unos fideos con la misma agua que estaba dentro de un guatero que había adquirido recientemente. Nunca pensé que, al estar nuevo el guatero, el agua iba a estar pasada a goma y que mis fideos me hubiesen hecho sentir que estaba mascando una ferretería.

Eso no es todo. A medida que me vaya acordando voy a ir poniendo acá todos los estúpidos accidentes domésticos que he tenido en mi vida.

Existe una alta probabilidad de que esta columna haya sido escrita con el objetivo de sentirme un poco mejor por las cagadas domésticas que recientemente me he mandado viviendo sola, pero al menos estoy segura de que más de algo he aprendido con los años y que, espero, seguiré perfeccionando con esta nueva aventura.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Somatizar es una de las sensaciones màs asquerosas que puedan existir. Por ser cobarde y huir de los propios problemas no resueltos uno termina convirtiendo el primer dìa de verano en el dìa màs frìo y enfermo que haya tenido jamás. Sin haber comido algo podrido el estomago siente que contrae y que se acerca cada vez más a la boca, casi al punto de salir disparado hacia afuera. Sin haber trasnochado ni dormido menos de ocho horas te hace querer arrastrarte incluso para cerrar una puerta, incluso para salvarte a tì mism@. Hace que el síndrome pre-menstrual se sienta incluso más allá de lo corpòreo, que se sienta que todo lo que està fuera de uno està siendo afectado por esta vìspera de la sangre. No hay ganas de moverse por nadie, ni siquiera por uno mismo, porque el cuerpo ya no aguanta màs la cruz. Los pies no pueden levantarse del suelo, simplemente porque la gravedad hoy està màs fuerte que nunca. Obtener vitamina D de la luz solar no basta para dejar de tener los ojos entornados en lugar de despiertos. La ùnica esperanza que parece haber es que todo siempre cambia y nada es definitivo, por lo que esto en algùn momento tendrà que terminar

domingo, 16 de noviembre de 2014

Tiene sentido estar de cumpleaños

En este momento de mi vida, en que todo está patas para arriba, sólo quisiera ser niña de nuevo, para enfrentar todo sin prejuicios, sin expectativas que me pongan a la defensiva ni que hagan que las profecías autocumplidas no paren de ocurrir. 
Quiero creer que soy parte del universo y que si le pido que me de tranquilidad y paciencia, la voy a tener. 
Quiero darme cuenta de que tengo muchas personas a las que recurrir y que no solamente están para mí en las buenas. 
Quiero poder tener algo más que un "gracias" para agradecer la compañía de quienes han estado a mi lado haciéndome el aguante en este año difícil. 
Quiero creer en todos los refranes, sobre todo en esos que dicen cosas como "todo se termina", "donde se cierra una puerta se abre otra", "todo cambio es para mejor". 
Quiero tener mi mente abierta al cambio, porque es la única forma en que la vorágine no se vuelva dolorosa. 
Quiero no aferrarme a lo que me he dado cuenta que me ata; quiero ser libre para quererme más a mí y querer más a quienes me rodean. 
Quiero darme cuenta de que en un año más probablemente me esté riendo a gritos de todo lo que está pasando, quiero permitir que ese momento llegue. 
Quiero estar tranquila y cerrar la puerta y decir "qué rico es llegar a casa". 
Quiero tomar la actitud de que este es un viaje largo, en el que probablemente estaré incómoda muchas veces, pero que más allá tanto en tiempo como en espacio, me espera un lugar seguro donde sé que dormiré y que despertaré allí.
Quiero nacer de nuevo pero con la sabiduría de hoy.

martes, 19 de agosto de 2014

El cable al cielo

Cuando la gente que me conoce habla de mí e intenta identificarme con cosas, actividades, etc... casi todos me identifican con la música. Siempre me ha gustado la música y hasta me ha obsesionado. La mayoría de las fijaciones que he tenido en mi vida tienen que ver con la música. Si me preguntan qué instrumentos toco siempre digo "guitarra" y mis hermanas interrumpen diciendo "PERO además toca piano, teclado, bajo, acordeón, flauta, batería" lo cual no es completamente cierto ya que sólo me manejo muy básicamente. Mis hermanas pueden decir eso de mí desde que tengo 17 años. En este momento de mi vida, en que tengo 24, me cuesta entender cómo en tan poco tiempo aprendí a tocar tantos instrumentos, considerando que la primera vez que agarré uno de ellos con la decisión de aprender a tocarlo fue a los 13 -mi querida guitarra-. En marzo de este año (2014), después de seis meses, dejé de tener clases de guitarra con mi profesor del colegio de toda la vida porque lo pusieron de director en un colegio artíshtico. Y ahí quedó mi guitarra botada. Como esto coincidió con el comienzo de mi práctica profesional por supuesto que mi guitarra estuvo seis meses sin na que na. Desde que terminé mi práctica (un mes atrás) que me vengo preguntando por qué me ha costado tomar por mi misma la guitarra, y también por qué mientras tuve clases de guitarra con mi profe me costó tanto ser constante y matea, cosa que definitivamente no pasaba cuando era más chica y me obsesionaba con aprender a tocar un instrumento. 

A mi mamá le gustaba la música lo justo y necesario. Mi papá, en cambio, venía de una familia muy musical, al nivel de que cuando eran chicos y había visitas formaban a todos los hermanitos para que les cantaran y las visitas dijeran "aaaaw" y admiraran el talento que tenían (y que siguen teniendo). Y no solo cantan, sino que también tocan instrumentos. La guitarra es la preferida de mis tí@s. 

Si me preguntan cómo recuerdo a mi papá cuando era chica, lo recuerdo parrillando, tomando cerveza Cristal y cantando karaoke, consiguiéndose pistas para cantar encima, no importaba si lo hacía solo o en compañía de amig@s. Me acuerdo una época en que me dio con que yo quería tener una radio y le robaba los cassettes 'vírgenes' a mi papá, que en realidad eran los cassettes donde él se grababa cantando con las pistas de fondo. Cuando llevaba esos cassettes al colegio para grabar mi radio allá, de repente se oía a mi papá cantando por ahí y mis amigas no me creían que era mi papá: cantaba MUY bien!

En las navidades era el momento de ver a todos los primos, y me acuerdo que mis primas de curicó siempre se lucían tocando piano, ya que desde chicas habían tenido clases. Yo me moría de ganas de ser hija de mi tío para también tener clases de piano, pero el primer gran problema era que yo no tenía un piano. Mi prima me enseñó las cosas más básicas de este instrumento y yo comencé a practicar en la casa de mis abuelos, donde había un piano que aún circula en mi familia. Sin embargo, mis abuelos vivían muy lejos mío, por lo que mis prácticas no podían darse más allá de dos veces al mes. Fue en ese momento en que decidí pedir para navidad un teclado. Y LLEGÓ. 


Era enorme para mis pequeñas manos, hasta que mis manos crecieron.
Qué manera de pasar horas tocando cualquier weá. Me volví loca, pasaba horas y horas tratando de sacar canciones monofónicas, y al ver que me resultaba seguía intentando con otras cosas. Mi primer gran logro fue sacar la famosa Polka de los perros con el crédito de que nadie me la enseñó y que y no sabía leer música por lo que sólo le daba gracias a mi buen oído. Mis hermanas también se aventuraron y demostraron su talento: mi hermana grande sacó la melodía de "Why don't you get a job" de The Offspring (sí, sonaba mucho más tierno de lo que en realidad era) y mi hermana chica sacó "You can leave your hat on" (no me pregunten por qué tenía 5 años y la conocía). Además el teclado venía con una canción de demostración en la que se lucían todos los instrumentos que el teclado podía reproducir, y este demo no era nada más ni nada menos que la canción "Together Forever", la cual pueden escuchar aquí (háganlo porque es muy chistosa). Se merece todos mis respetos porque fue la música de fondo para los noticieros que me gustaba hacer en mis radios. Hay pruebas empíricas de ello.

Cuando mis papás estaban a punto de separarse en el año 2000, con mis primas y hermanas comenzamos a tener fiebre de MTV, íbamos a la casa de mis primas que tenían cable y veíamos MTV todo el día, y así fue como conocí grupos como Limp Bizkit, Korn, Molotov, Kid Rock, The Offspring, Blink 182, etc.... que eran rudos y que hablaban de cosas que los adultos no querían que oyésemos. Estábamos ad portas de entrar en la pubertad y desbordábamos en ganas de correr por los campos gritando CONCHETUMADREEEECONCHETUMADREEEECULIAOOOOOO y todas las palabrotas que nuestros papás nos habían prohibido decir. De hecho de eso se trataban todos mis noticiarios: de inventar noticias que tuvieran más que nada garabatos, palabras cochinas o referencias a situaciones sexuales o... cualquier weá. Mis papás se separaron, y como mi mamá no sabía inglés nos compraba todos los cassettes de aquellos grupos auspiciados por Parental Advisory.

Había otro que en lugar de decir "explicit lyrics" decía "explicit content". Y los conocí a los dos.

Al mismo tiempo que estaba imbuida de estos grupos tan pedagógicos mi mamá comenzó una relación con un weón que era un loco de mierda básicamente. No voy a entrar en detalles pero cuando les digo que HABÍA que buscar forma de distraerse...créanme: había que hacerlo. Era un asunto de supervivencia. Fue así como empezaron a entrar a mi vida otros grupos como Crazy Town, Red Hot Chili Peppers, Fenix Tx, NOFX, MXPX (y muchos otros grupos con X en sus nombres), a los cuales solo me dedicaba a escuchar. Debo decir que además yo tenía una afición al dibujo, por lo que cuando apareció Gorillaz RAYÉ EN LOCURA. Estaba demencialmente enamorada de 2d, quería puro ser como él y ser su polola. Me puse a dibujar mucho y a investigar cómo había nacido Gorillaz. Caché que era un proyecto de, entre otros, Damon Albarn, quien era integrante de Blur. Cuando caché que este lolito, que también fue mi marido en mis sueños, tocaba piano, me puse las pilas y comencé a tocar. Un nuevo logro se agregó a mis cortos once años: saqué "charmless man" (y sí, me compré el disco de grandes éxitos que a estas alturas de mi vida está rayadísimo e inescuchable). Como Damon Albarn también tocaba guitarra me quise aventurar. Agarré la guitarra tamaño muñeca que el pololo de mi mamá le había regalado a mi hermana chica. El sabía tocar así que me enseñó lo básico. Una vez más me obsesioné, dejé botado todo por aprender a tocar guitarra. Seguí practicando por mi cuenta. 

En el año 2002 asistí al primer concierto al que yo había decidido ir. Era el concierto de KORN y como parecía un panorama tan familiar fuimos con mis hermanas y mi papá. Fue la primera vez que sentí olor a marihuana y mi papá miraba con cara de espanto. Me acuerdo que mi hermana chica dijo "qué rico el olor" JAJAJAJAJAJA CTMMM. Mi papá se quería morir, yo creo que ni él había visto nunca a nadie fumando yerba. El lo pasó pésimo; yo lo pasé la zorra, cabecié hasta que me desnuqué y mi papá pensó que estaba poseída y me huevea hasta el día de hoy. Esta experiencia me animó más a tocar guitarra, pero con una de palo no era mucho lo que podía hacer. Ese año mi tía que estudió música llegó a una de las reuniones familiares con una guitarra eléctrica, lo que capturó mi atención. Más encima no tocó Bing Crosby ni nada de esas cosas con las que mi abuelo goza: tocó CALIFORNICATION de los RHCP y más encima la tocó bien así que me enamoré de mi tía. Le dije que por favor me la enseñara, y ahí estuvimos un rato y me pasó unas partituras las cuales me enseñó a leer esa misma tarde. estuve semanas sacando la canción en mi guitarra de palo y lo conseguí. Ahí realmente empezó TODO. Me proponía sacar todas las canciones que me gustaban y lo conseguía medianamente. Como no conocía las notas iba inventando acordes que sonaran bien. Mi tía me pasó una hojita con los clásicos acordes: los mayores y los menores (sin sostenidos de por medio). En octubre de ese mismo año fue, además, el concierto de los RHCP en el Nacional, y recuerdo haber pensado que era una confabulación cósmica que justo me haya estado aprendiendo Californication en el momento en que ellos visitaban Chile. Mi locura creció, desde luego.

Una de las grandes revelaciones la tuve en el verano del 2003. Me obsesioné con Sergio Lagos y como caché que era de Concepción me puse a escuchar música de esa ciudad. Llegué a Emociones Clandestinas, que no fueron muy importantes para mí, y a Los Bunkers y Los Tres, que VAYA QUE FUERON IMPORTANTES. Un día caché que tenía suficiente plata ahorrada y me fui a la feria del disco a comprar alguna cosa. Me pasaba horas vitrineando hasta que encontrara algo que me convenciera. Encontré el disco "Canción de lejos" de Los Bunkers, el que hasta el día de hoy sigue siendo uno de mis discos favoritos de la vida. Me acuerdo que llegué a mi casa a ponerlo en el reproductor de radio, cassette y cd que me habían regalado para mi cumpleaños del 99', y cuando saqué el librito que viene dentro del disco para cantarme todas las canciones me di cuenta de que el cancionero no solo traía la letra de las canciones, sino también LOS ACORDES, y los weones telas además se dieron la paja de poner en una página del final UN GLOSARIO DE ACORDES, de los cuales los sostenidos eran las weás más piola: conocí los dis9, add7, #7, y así fue como pasé todo ese verano encerrada en mi pieza tocando guitarra. Puta que aprendí con Los Bunkers. 

Conchemimare que buen discooooo
Me acuerdo que en la última página del librito salía un mail de contacto y les mandé un mail que deben haber creído que era de una groupie, les dije que eran la zorra, que eran talentosos, secos, geniales, solidarios por compartir conocimiento, etc... Y ME LO RESPONDIERON terrible de agradecidos, es más, fueron como 7 lineas (eso es harto, sobretodo en estos tiempos de la inmediatez). Ese fue uno de los momentos más felices de mi vida.

Así fue como me empecé a acercar a la música chilena. Me acuerdo que el 2004 o 2005 dieron un documental en el 13 sobre música chilena como de oshros tiempos, y anoté TODOS los nombres de grupos que salieron: conocí a Los Blops, a Eduardo Gatti, a Inti Illimani, a Quilapayún, a la Violeta Parra, a Victor Jara, a Illapu, a Fernando Ubiergo, a Alvaro Scaramelli... además que en el 2003, además de que se murió el Gato Alquinta y su hijo (lo que me conmovió mucho y me acercó a Los Jaivas) me compré un disco de Rock Chileno de los 80 que me hizo adentrarme en Los Prisioneros, Emociones Clandestinas, Banda 69, Upa y otros. A principios del 2004, cuando empezaba la época escolar, fui a la sección de cuadernos del Lider y encontré cuadernos temáticos. Había uno con una portada de Metallica y su pésimo disco "St Anger", me lo compré y lo destiné para escribir partituras. Mi tía me había dado el dato de la página atame.org donde había partituras de música latina, y no me acuerdo cómo llegue a ultimate-guitar.com para buscar partituras de música en inglés. Llené ese cuaderno de partituras impresas, otras transcritas por mí, y algunos dibujos. 

Compartía el gusto por la música con una amiga del colegio que, por sus papás, era más dada al rock de otras décadas. Ella me presentó a Black Sabbath y Ozzy Osbourne, a Creedence, a Fleetwood Mac y otros que ahora no recuerdo. Me acuerdo que en un momento quisimos hacer un proyecto que era algo así como "por qué los grandes músicos mueren?" ajajaja como si fuésemos a encontrar una respuesta. Y teníamos un minicuaderno amarillo en el que íbamos anotando personajes del mundo musical, su día de nacimiento, día de muerte y motivo de su muerte, además de que pegábamos fotos de esos personajes. Fue así como me acerqué a los profes de música del colegio, con los que entablamos las relaciones más cercanas de las que recuerdo respecto a otros profes del colegio. De hecho una vez un profe nos invitó a ver a su grupo Akinetón Retard. 

Nos hicimos muy cercanas con mi amiga porque disfrutábamos de las mismas cosas: las dos haciamos teatro y lo amábamos, y además compartíamos música como no lo hacíamos con nadie más del colegio. En esos tiempos los asuntos económicos no andaban bien en su familia, por lo que un día decidí invitarla a algún evento bacán que fuera a haber. En noviembre del 2004 se hizo en el estadio de San Carlos de Apoquindo el SUE (Santiago Urbano Electrónico), y los platos fuertes eran Blondie para el primer día y Morrissey para el segundo. Morrissey había revivido de las cenizas, y parece que su vuelta a la vida se venía buena. Yo cachaba más a Blondie y me gustaba más Blondie, pero me la jugué por algo nuevo. Invité a mi amiga a ver a Morrissey. Creo que lo teloneaba Mars Volta. En estos tiempos yo estaba obsesionada con Charly García, Sui Generis y Serú Girán, los que me dieron haaaarto material para encerrarme en la pieza a sacar canciones, de hecho debo decir que aprendí MUCHO con Charly... pero ese día (el día del SUE) adquirí una nueva obsesión.

Otro disco que me hice cagar
Me obsesioné con Morrissey y The Smiths. La navidad del 2004 me habían regalado un teclado nuevo porque mis dedos habían crecido y cuando trataba de tocar una tecla con un dedo al final terminaba tocando cuatro. Cómo habrá sido mi obsesión con The Smiths y Morrissey que no pesqué el teclado hasta que se me quitó la obsesión. Pensaba TODO en función a ellos y con sus letras me dieron una perspectiva diferente para ver la vida: letras sobre maltrato animal, sobre amor no correspondido por ser feo o enrollado (con lo que me sentía totalmente identificada), sobre amor gay, sobre encontrar imbécil a la gente y sobre cómo Dios se presentaba en todo esto. Era todo lo que necesitaba en ese momento de mucha soledad en mi vida, en que mi mamá seguía con el mismo imbécil que me había enseñado a tocar guitarra, lo que era un motivo para no querer llegar a la casa, y cuando llegaba me encerraba en mi pieza a escuchar la música de turno. The Smiths me hizo caer en cuenta de que de algún modo no estaba conforme con muchas cosas de mi vida. 

Cuando caché que me gustaba más Morrissey que The Smiths me compré dos discos suyos: el nuevo, que era You are the quarry, y un clásico que también es uno de mis favoritos, Bona Drag.


Este disco me rayó pero no en buena. Me gustaba mucho pero me angustiaba mucho escuchándolo porque hablaba de cosas que me estaban pasando y que no quería asumir. Hablaba de cosas FEAS. Cosas que yo no podía escuchar porque necesitaba sobrevivir y querer vivir en esa casa. Más encima había una canción que se llamaba November spawned a monster que me hacía sentir aludida (yo nací en Noviembre), pues en ese tiempo estaba cursando mi más crítica fase de acné severo. Por un momento pensé que me estaba volviendo loca escuchando tanto a Morrissey así que un día hice algo: guardé los discos en sus cajitas, salí de mi casa y los dejé en la vereda de afuera de mi edificio para que la persona que se los quisiera llevar se los llevara. Nunca volvieron a mi esos discos, y no tenían cómo hacerlo. 

Después de este episodio retomé el rumbo con Blur, y me compré los discos 13, al que no le encontraba ningún brillo, y el Great Escape, cuyo nombre me hacía mucho sentido. Me acuerdo que el Great Escape lo encontré en una tienda de discos que estaba muy raramente ubicada, pero como estaba cerca de mi casa decidí ir a pasar todas las tardes allá. Me hice amiga del tipo que atendía y los discos eran muuuuy baratos, así que siempre salía con algo (no eran piratas, no había nada peor para mí que los discos piratas).


Recuerdo que este disco había salido después de que Damon Albarn rompiera una importante relación como de ocho años, y ese es el motivo del nombre. Yo también estaba necesitando un gran escape en esa época (2004-2005) y podría decir que lo encontré, en parte, en este disco. Además que me permitió seguir con mi afición a la guitarra, ya que el librito con cancionero también le llevaba partituras. Además "everything went better than expected" porque en el 2005 me compré una guitarra eléctrica y luego mi primer y único ampli, con la que pude expandir vastamente mi experiencia guitarreando. 

Sin embargo en estos tiempos una nueva obsesión vino a mí: Charles Chaplin. Me vi todas las películas, me sabía el discurso del final del Gran Dictador de memoria entero (y en inglés poh lenda), veía a Chaplin en todos lados, hasta me lo quise tatuar. Y me obsesioné con la banda sonora de sus películas. En alguna que ya no recuerdo usaba la quinta Danza Húngara de Brahms. Solo me acuerdo que era una escena en que lo afeitaban. Y como yo era obsesiva, me saqué la primera parte de dicha danza. Me costó muchas salidas con mis amigas y almuerzos familiares. Empecé a explorar en los clásicos y también me aprendí la tanfomepalospianistasdeverdad primera parte de la Marcha Turca de Mozart. Me acuerdo que lo intenté con el Nocturno op.9 n°2 de Chopin y con otra del mismo autor que no me acuerdo cómo se llama, pero fue un poco más difícil y nunca lo logré.

Sí, también me aprendí el bailecito y lo hacía hasta con panes, tal como lo hizo Charlot.
Un día, al final del 2005 o el 2006, mi hermana llegó contándome que había visto una película muy buena y que quería que la viera porque me iba a gustar. Era Almost Famous, la que hasta el día de hoy sigue siendo una de mis películas preferidas. Me acordaba de haber visto muchos afiches de la película en el 2001, donde salía la Kate Hudson según yo semi en pelota y con cara de caliente, por lo que automáticamente la descarté de mis prioridades.


Contra mis expectativas ME ENAMORÉ de esta película. Le puse 'pausa' a los créditos y escribí los nombres de los grupos y las canciones que aparecían en la película y que eran MUCHOS. Así conocí y/o profundicé en Led Zeppelin, Black Sabbath, The Allman Brothers Band, Iggy Pop, Yes y The Who básicamente.  

El 2006 tomé un electivo de música en mi colegio, que estaba a cargo del profe que hasta este año era mi profe de guitarra. Mi profe estaba interesado en que como curso conociéramos un poco de canción protesta chilena, o de música bien hecha, con músicos de calidad, buenos compositores, etc... Claro que el promedio de mi curso no cachaba UNA. Creían que Victor Jara era un diputado. Me acuerdo que la cantidad de alumnas en ese curso fue superior a la que el profe esperaba que entraran y además lo pasábamos tan bien que el profe se empezó a entusiasmar. A todo esto, hay que mencionar que en el ramo de música 'el proletariado' estaba compuesto por aquellas que tocaban el metalófono y la flauta dulce, mientras que 'la aristocracia' estaba compuesta por las que tocaban piano, guitarra, violín, bajo o teclado. La aristocracia se veía en mi colegio como cada 25 años. Por años no pasaba ná con el curso de música pero pasó que en mi generación habíamos dos guitarreras -que habíamos sido ascendidas a la aristocracia dos años antes-, una bajista, una pianista y una tecladista, por lo que el profe se volvió loco. Nos sacó el jugo como curso y de este modo terminamos convirtiéndonos en el Conjunto Instrumental de mi colegio. Tocábamos en todas las celebraciones del colegio y más encima de esas canciones que a los papás no les gustaban, como por ejemplo El Derecho de Vivir en Paz, que puta que salía linda. Hacíamos llorar a los profes (y no es broma). Más encima a mí me encantaba esa música. 

En el curso nos pudimos conocer mejor entre las de la aristocracia y formamos un grupo chaya pero muy entretenido para audicionar a un Festival Adolescente y Cuico, de colegio, de la época. Me acuerdo que lo pasé la raja en ese momento de mi vida. Tocábamos en todas. Nos llamaron mil veces del colegio para que tocáramos. Hasta una vez nos hicieron tocar en el bingo del colegio. Me acuerdo que nos chutearon más que la mierda pa subirnos a tocar, y en vez de tocar a las 19:00 hrs terminamos tocando a las 21:00 hrs. Después del medio webeo nos quisimos relajar, yo vivía al frente del colegio así que les dije a las cabras 'vamos a mi casa, sé que hay chelas'. Estuvimos ahí tocando, tomando, hueveando, inventándole canciones a la maraca que no nos había querido dejar subir antes al escenario, lo pasamos la raja. De repente sonó el citófono y fui a contestar. Era el pololo de mi mamá que en ese tiempo ya era ex. Mi mamá me había encargado encarecidamente que no lo dejara pasar. El weón, pensando que yo era mi mamá, me empezó a gritonear por el citófono que no fuera maraca de mierday que le abriera. Tuvimos que esperar que dejara de tocar el citófono y que se fuera para que mis amigas pudiesen irse en paz. Esa noche la terminé en la comisaría con mi mamá y mis hermanas denunciando al hdp. 

Como ya mencioné, en la aristocracia había una pianista, la cual era muy amiga mía. Un día del 2006 me contó que le habían regalado un acordeón y yo lo único que quería era ir a conocerlo. Lo conocí y adivinen: RAYÉ. Le conté a mi mamá que ahora quería ahorrar para comprarme un acordeón y me dijo 'pero tu abuela tiene uno guardado, si quieres se lo pido y te lo traigo'. Excitada, acepté. Cuando me lo trajo pensé que era una broma: 



Tenía una octava y cuarto y las teclas medían la mitad de mis dedos. Sin embargo igual me entretuve todo el verano tratando de tocar, a pesar de que había dos teclas que no funcionaban, lo que prácticamente equivalía a que todo el acordeón estaba malo. Más encima ni siquiera eran notas piola, eran un Do y un Mi. Sin importar esto, y considerando que fui un par de veces más a la casa de mi amiga a ver y tocar su acordeón, yo ya me auto-proclamaba una acordeonista. 

El primer semestre del 2007 los cuartos medios teníamos que preparar una obra para el día de Francia (en Julio). El departamento de Francés decidió hacer la vida y obra de Edith Piaf, y recuerdo que la profe de Francés me dijo "Me encantaría hacer algo bien parisino, por ejemplo me encantaría que la obra se desarrollara mientras alguien toca acordeón o algo así". Entonces se me prendió la ampolleta de la humildad y le dije "pero Madame, yo toco acordeón!" (mentira) y respondió muy entusiasmada. Hablamos de posibles canciones para tocar y finalmente me dijo "pero...tu...tienes acordeón?" y le dije "emm...no". Así que me prestó el suyo que era HERMOSO. Era un hohner blanco con 120 botoncitos y mil octavas = MARAVILLOSO, sobre todo considerando que justo en esa época me fui a vivir con mi papá por los problemas que estábamos teniendo con mi mamá. Me pasó el acordeón la semana después de que tuve que ir a los Tribunales de Familia a declarar en contra de mi mamá, período que fue tan triste que ni siquiera lo recuerdo bien. Me pasaba todas las tardes después del colegio tocando acordeón. La obra salió excelente. Con mi amiga pianista tocamos La vie en rose a piano y acordeón, y al final de la obra tocamos Je ne regrette rien con mi colega guitarrista de la aristocracia como voz. A esas alturas ya había vuelto a hablar con mi mamá, y la invité a ella, a mis tatas y a mi papá. Mi mamá y mi papá se sentaron en dos extremos distintos porque no se hablaban.

Mi profe de música me presentó a una alumna suya de la academia de guitarra de un curso más abajo mío en mi mismo colegio, pues estaba seguro que nos llevaríamos muy bien. Le gustaban todos los grupos que a mí me gustaban y estaba en sintonía con mi obsesión del momento: Los Tres, Lalo y Roberto Parra, Inti y Quila, además de que le gustaba mucho Yes, Buena Vista Social Club y los trabajos solistas de cada uno de sus integrantes (Rubén González, Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, etc...). Más encima ella formaba parte del centro de alumnas así que me hizo partícipe de todas las actividades culturales. Una de las más importantes fue la celebración del 18, donde juntas "teloneamos" a Inti, que fueron a tocar a mi colegio. Me acuerdo que no llevaron su charango y me pidieron a mí que fuera a buscar el mío (sí, también toco un poco de charango) ya que vivía al frente del colegio. Sin embargo como me había ido a vivir con mi papá mi charango ya no estaba más en la casa del frente. Recuerdo haberlo lamentado tanto... 

Buena cabros. El de camisa roja era el que tenía que llevar el charango, pero decidió no ir a tocar a mi colegio porque éramos colegio privado :(

Estaba a punto de salir del colegio y estaba decidida a estudiar teoría de la música en la UChile. No había preparado la PSU y, a pesar de que mis años más musicales habían mejorado un poco mis notas, no me presentaba con un buen NEM así que tendría que sacarme la chucha. Fue imposible en esta oportunidad, por lo que decidí tomarme el año siguiente (2008) para preparar la PSU. Para aprender un poco más de teoría tomé unas clases de guitarra que impartía la unidad cultural de la municipalidad de providencia. A estas clases se ingresaba sin filtro: éramos siete alumnos, en donde había gente que le habían regalado la guitarra para el cumpleaños n° 3 y que nunca la habían sacado del estuche, así como había gente con más experiencia como yo. Me aburrí como ostra en ese curso pero aprendí algunas cosas, como por ejemplo qué eran los tonos, semitonos, de qué se componía un acorde: la tónica, la tercera y la quinta, blablabla. El profe era tela conmigo y cuando terminó el curso me dijo "tienes que tomar clases, no podemos desaprovechar tu talento". Nos metimos juntas con otra galla que estudiaba música en la unab a clases con este tipo. Las hacía en su casa en La Reina (a la mierda y una paja) y más encima su sentido del humor era demasiado retardado para mí. Yo le tiraba tallas y tenía que explicárselas, recuerdo. No había nada de feeling. Yo lo encontraba seco pero tonto. Mi compañera me abandonó y yo terminé teniendo clases sola con él. Siempre lo había encontrado raro, y un día el weón me dijo que quería hacerme famosa, que yo iba a convertirme en una estrella apadrinada por él, y me tuvo tres meses practicando, durante las dos horas que duraban sus clases, las putas escalas griegas: dorio, jonio, mixolidio, eolio, etc... hubiese querido hacerlo rodar escalera abajo pero no podía porque era su casa, así que le di el corte. Le dije "me aburrieron tus clases, no voy a seguir". Y se me quitaron las ganas de estudiar música. Tres años después, pa más remate, me lo encontré a un par de cuadras de mi nueva casa. Me reconoció y me dijo que lo agregara a fb. Como creo que soy buena onda lo hice, y ese fue el momento para que él me la tirara: me invitó a salir. Por supuesto nunca más le hablé.

Creo que lo que pasó después con la música en mi vida merece otro capítulo, porque sin duda este tiene un sello clarísimo.

Ayer pensaba que pareciera que toda mi vida de ajetreo musical se debió solo a que necesitaba una razón para distraerme. Nunca más me compré un disco, aunque sí he recibido de regalo, porque aprendí a usar los programas de internet y porque ya no tenía a mi fiel reproductor de cds de antaño, sino que tenía un equipo más complicado que la chucha. No sé si la falta de ese ritual que era llegar con el disco, sentarme al frente de la radio, ponerlo y dedicarle el tiempo que durara, es lo que me ha hecho sentirme tan lejana a la forma en que disfrutaba la música en ese entonces. Por otro lado, pensaba ayer que no sé hasta qué punto la disfrutaba, porque en la cabeza tenía miles de cosas por las que preocuparme y que con la música hacía como que no me preocupaban. Quizás no sé disfrutar bien de la música, y creo que ese es uno de lo desafíos que me quedan para adelante: darle el tiempo que siempre le dí pero no verla como un medio para no pensar en otra cosa, sino que escuchar música sea el fin, que no haya nada después de aquello y que eso no me haga sentir angustiada por ser una sensación distinta. 


Los discos de mi vida (los que no alcanzaron a serlo están guardados en una caja)